sábado, 12 de marzo de 2016

LAZARILLO DE TORMES




Con motivo de nuestro proyecto, le presentaré a los niños de primero al personaje pícaro  por excelencia que todos conocemos y que tiene mucha relación con Salamanca, "El lazarillo de tormes".



Leeremos esta adaptación para niños y la comentaremos en clase.
Lázaro nació junto al río Tormes, por eso su apodo. Su padre murió cuando tenía ocho años en una expedición contra los moros, donde fuera enviado como castigo por robar trigo en el molino en que trabajaba. El niño y su madre se mudaron a Salamanca, donde apenas sobrevivían con lo que su madre ganaba cocinando y lavando ropa para estudiantes y mozos de caballos. Su madre tuvo otro hijo mulato, fruto de su relación con un mozo negro. También el negro fue condenado por ladrón y volvieron a quedarse solos.
Un ciego lo tomó como guía cuando llegó a la adolescencia, cosa que su madre aceptó por creer que su hijo estaría mejor cuidado. Pero el ciego era un avaro y mataba de hambre al joven, hasta que éste lo abandonó.



Tratado segundo:
Lázaro llegó a Maqueda, donde trabajó para un clérigo que guardaba la comida en un arca bajo llave. El joven se hizo con una copia de la llave para robar algo durante las noches, fingiendo que había ratones.
Cierta noche, los ronquidos de Lázaro despertaron al clérigo que pensó que escuchaba el silbido de una serpiente, pero era el muchacho que escondía la llave en su boca.
El clérigo se acercó en la oscuridad y golpeó al chico con un garrote que lo dejó en cama por tres días, luego de los cuales lo echó de su casa.

Tratado tercero:
Viaja a Toledo y vive de limosnas por unos días. Entra al servicio de un escudero tan pobre que debía seguir mendigando para compartir con su amo. Luego que el alcalde prohibiera la mendicidad, las vecinas ayudaron al chico y su amo a sobrevivir. Pero el escudero desapareció cuando llegaron los dueños de la casa por el alquiler. Y Lázaro volvió a quedar solo.

Tratado cuarto:
El cuarto amo de Lázaro era un fraile que pasaba más tiempo en la calle que en el convento. Por esto lo abandonó el muchacho y por razones que no quiso contar.

Tratado quinto:
El quinto amo de Lázaro era un clérigo que vendía bulas (buldero). El joven se quedó unos meses con él y prosiguió su camino.

Tratado sexto:
En este tratado, Lázaro tiene dos amos, un maestro de pintar panderos para el que muele los colores y con quien pasa mil peripecias. Y un capellán con el que logró ahorrar dinero para comprarse ropa nueva.

Tratado séptimo:
Es el último y se desarrolla en el momento actual de la vida de Lázaro. Trabajó para un alguacil, pero le resultó un trabajo peligroso y lo abandonó.
Luego consiguió un puesto como pregonero en Toledo y lo hacía con mucha habilidad.
Finalmente, Lázaro se casa con una criada del Arcipreste de San Salvador de Toledo y vive en una casa junto a la del Arcipreste. En la ciudad se hablaba de la relación entre la criada y el Arcipreste, pero a Lázaro le parecía vivir muy bien y se mantenía ajeno a las murmuraciones, amenazando de muerte a quien injuriara a su mujer.

RUTINA DE PENSAMIENTO: COMPARA Y CONTRASTA

Realizamos un compara y contrasta sobre la vida que nos imaginamos tenía Lázaro y cómo es nuestra vida en la actualidad. 









Luego colorearemos esta imagen del Lázaro





A ratitos veremos esta versión infantil del Lazarilllo de Tormes.




Y para finalizar, leeremos y aprenderemos algunos versos de esta poesia dedicada al Lazarillo de Tormes.



La vida de Lazarillo de Tormes
(Adaptació en vers de Carlos Blanco)

... Al pasar junto a una viña
que había cerca de un camino,
el dueño les dio, en limosna,
para los dos un racimo.

-“Hoy quisiera compartir
contigo, Lázaro amigo,
limosna tan exquisita
a la sombra de éste pino.

De una en una comeremos,
hasta llegar al final,
no hagas trampa, sé formal
y el racimo disfrutemos.”

Comenzaron de una en una,
según acuerdo pactado,
apoyados en el pino,
sobre una piedra sentados.

El ciego, de dos en dos,
llevaba comiendo un rato.
Lázaro, al verlo, pensó:
-“Este ciego ha roto el pacto.”

Y, apenas sin masticar,
de tres en tres las comía.
-“Nunca se podrá enterar”.
Para sí mismo decía.

-“¡Has comido más que yo!”
-“¡Ni una más! ¡No le he engañado!”
-“Yo comía de dos en dos
y tú estabas muy callado.”




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